Y qué te puedo decir, si sentada a tu lado , pegadita a ti, como si el resto del asiento de la pickup no existiera, se sentía la gloria, ahí me sentía segura, como si nunca nada malo iba a pasar... ¡Ahí me sentía plena e infinita!
Si la mente fuera una caja, pudieras ver dentro de la mía el amargo pasado que llevo dentro. Si, lo arrastro, porque me dolió, me superó, y no es fácil sanar, soltar… Ahí guardo los recuerdos como fotos y videos, los momentos hermosos que vivimos juntos, los dos y luego los tres, aquellos tristes, llenos de lagrimas, rabias y decepciones. Si la abres, verás aquellas noches infinitas en las que lo veía sin poder dormir y adolorido, verás en colores vívidos, como un video, el momento en el que nos dijeron la más temible noticia, el mostro nunca dejó la cueva. Si de verdad quisieras saber qué hay en mi caja de memorias, ahí está la familia del piso 6, bailando en la sala después de un rico desayuno, ella, aunque como está pequeña ,siempre sonriente y dispuesta a hacer de todo momento un juego, el, el rey de la casa, baila y canta con ella, su tesoro, y yo, yo bailo, miro y fotografío el momento. Dentro de mi caja guardo aquellas palabras perforadoras, escritas y h...
De cierta forma, estoy hecha de esos pedazos rotos que dejaste en el suelo. Estoy hecha de las veces que te fuiste, aun cuando todavía estabas aquí. De esas noches de llanto y soledad amarga, esperando un mensaje, una llamada, palabras que nunca dijiste, gestos que jamás llegaron. Pero también soy los pedazos que recogí entre los escombros, uno a uno, con las manos temblorosas pero decididas. Me fui ensamblando con lo que quedó en pie, dibujé una nueva hoja de ruta y emprendí el viaje más importante de todos: encontrarme a mí misma. Sí, me rompiste en millones de fragmentos, y durante mucho tiempo intenté, con todas mis fuerzas, volver a ser quien era. Pero entendí que hay heridas que no se cierran, piezas que no encajan ya, historias que no pueden repetirse. Aceptar que no podía salvar todas esas partes de mí fue devastador... y al mismo tiempo, liberador. Hice las paces con la versión de mí que murió en aquel dolor, le di las gracias por todo lo que me enseñó, y la de...
Pensándolo bien no fue tu culpa sentirme mal amada. En este recorrido que me tocó sin ti, luego de perderte inesperadamente, he podido entender muchas situaciones y sentimientos que viví contigo y que me hacían sentir no correspondida. Comprendí que te responsabilice de mi felicidad y de sentirme amada, si, por un lado es evidente que no me amabas como yo quería ser amada, esa es otra historia, pero aprendí que soy responsable de mi felicidad y que si no me satisface nada, me toca a mí buscar sentirme bien. Las circunstancias me llevaron a reflexionar que no me amé lo suficiente para alejarme desde ese primer momento en el que me sentí humillada por tus comentarios insanos, críticas destructivas, maltrato psicológico, emocional, tu ceguera ante el maltrato de tu familia y el odio desmedido de todos ellos. Me amé un poco más y ahora entiendo lo que valgo, conozco mis límites, y sé que dejé que sucedieran cosas que no estaban bien, por mí falta de amor propio y un poco d...
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