Y qué te puedo decir, si sentada a tu lado , pegadita a ti, como si el resto del asiento de la pickup no existiera, se sentía la gloria, ahí me sentía segura, como si nunca nada malo iba a pasar... ¡Ahí me sentía plena e infinita!
Y que al final no te den lo que esperabas porque no dio TIEMPO.. . Seguramente, los que lean las siguientes líneas, sean muchos o pocos, (seguro más pocos, poquitos, que muchos) se sentirán IDENTIFICADOS, pues sé, que todo Venezolano ha pasado por esta situación, por lo menos UNA vez en su vida. Hace un año perdí la cita para sacar el pasaporte, que además la pidió un "Gestor", así que me aventuré en este viaje, que lamentablemente para mí, aun no termina. Tuve que introducir una carta en la Oficina Nacional de Identificación y Extranjería (ONIDEX) solicitando cambio de clave en su página Web: www.saime.com.ve Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), en la cual, debía registrarme y optar por una fecha para entregar la documentación. Ya estando registrada, solicité de nuevo una cita, sin embargo no fue tan sencillo, al cabo de cuatro meses sin obtener resultado, volví a las oficinas de la ONIDEX para exponer mi caso, introduje nuevamente otro...
De cierta forma, estoy hecha de esos pedazos rotos que dejaste en el suelo. Estoy hecha de las veces que te fuiste, aun cuando todavía estabas aquí. De esas noches de llanto y soledad amarga, esperando un mensaje, una llamada, palabras que nunca dijiste, gestos que jamás llegaron. Pero también soy los pedazos que recogí entre los escombros, uno a uno, con las manos temblorosas pero decididas. Me fui ensamblando con lo que quedó en pie, dibujé una nueva hoja de ruta y emprendí el viaje más importante de todos: encontrarme a mí misma. Sí, me rompiste en millones de fragmentos, y durante mucho tiempo intenté, con todas mis fuerzas, volver a ser quien era. Pero entendí que hay heridas que no se cierran, piezas que no encajan ya, historias que no pueden repetirse. Aceptar que no podía salvar todas esas partes de mí fue devastador... y al mismo tiempo, liberador. Hice las paces con la versión de mí que murió en aquel dolor, le di las gracias por todo lo que me enseñó, y la de...
No te vayas, no me dejes, quédate aquí conmigo. Espérame, mírame, óyeme. Te he esperado tanto tiempo, mírame, óyeme. No te vayas, no me dejes, quédate aquí conmigo. He estado sola tanto tiempo. No te vayas, no me dejes, espérame, mírame, óyeme. Este corazón aún late. Espérame, mírame, óyeme. No te vayas, no me dejes, yo solo quiero amar.
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