De cierta forma, estoy hecha de esos pedazos rotos que dejaste en el suelo. Estoy hecha de las veces que te fuiste, aun cuando todavía estabas aquí. De esas noches de llanto y soledad amarga, esperando un mensaje, una llamada, palabras que nunca dijiste, gestos que jamás llegaron. Pero también soy los pedazos que recogí entre los escombros, uno a uno, con las manos temblorosas pero decididas. Me fui ensamblando con lo que quedó en pie, dibujé una nueva hoja de ruta y emprendí el viaje más importante de todos: encontrarme a mí misma. Sí, me rompiste en millones de fragmentos, y durante mucho tiempo intenté, con todas mis fuerzas, volver a ser quien era. Pero entendí que hay heridas que no se cierran, piezas que no encajan ya, historias que no pueden repetirse. Aceptar que no podía salvar todas esas partes de mí fue devastador... y al mismo tiempo, liberador. Hice las paces con la versión de mí que murió en aquel dolor, le di las gracias por todo lo que me enseñó, y la de...
No te vayas, no me dejes, quédate aquí conmigo. Espérame, mírame, óyeme. Te he esperado tanto tiempo, mírame, óyeme. No te vayas, no me dejes, quédate aquí conmigo. He estado sola tanto tiempo. No te vayas, no me dejes, espérame, mírame, óyeme. Este corazón aún late. Espérame, mírame, óyeme. No te vayas, no me dejes, yo solo quiero amar.
Sobran los recuerdos Sobran las palabras Sobra aquella mirada de despedida. Sobra el dolor de verte partir Sobra el último aliento que tomaste Sobran los momentos que compartimos Pero faltó tanto Faltó tanto por decir Faltó tanto por descubrir Faltó tanto por sentir Faltó tanto por sanar Faltaron palabras que pronunciar Faltó perdón Faltó amor Faltó y sobró tanto! Cuál es la medida?
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por comentar. Vuelve pronto